Que trayecto tan profundo el de crear tu alas,
no son de adorno ni para guardarlas o admirarlas,
son para que las uses, una vez terminadas, las tengo que coser
a tu cuerpo, tienen que aferrarse a ti, son personalizadas para que cuando las
necesites tú misma puedas volar. Volar en la dirección que tú y solo tú decidas.
Cada día voy pegando un trocito para formar tu primera ala, un trocito tan minúsculo
que nadie es capaz de notarlo, sentirlo ni olerlo, sólo tú, yo y el universo.
¿Cuánta gente hay en el mundo construyendo alas? Os habéis preguntado cuantos proyectos de alas hay en cada familia? pero al final quien han sido los valientes y generosos que han cosido esas alas a sus dueños?
Yo seré una de esa valientes y generosas que se atreva a coserlas, y cada día me lo recuerdo sólo con verte, con sentirte, olerte, mimarte, quererte...
Volaremos juntas, pero cada una tomará su rumbo sin olvidar que la otra siempre estará ahí.

