jueves, 14 de abril de 2016

PSICOLOGIA TRANSPERSONAL


Definiéndola en un solo párrafo, lo más relevante sería decir que se trata de una Psicología que fue cobrando cuerpo desde fines de la década de 1960, como continuación natural de la Psicología Humanista (Maslow, Rogers, Frankl y otros), haciendo hincapié (en sus conceptos y sus técnicas) en ayudar al mayor despliegue de la persona, incluyendo en ello su búsqueda de un Sentido Trascendente en relación a la realidad y a su propia vida.

 Recordemos que la Psicología nació del estudio de personas que padecían severas neurosis o psicosis; eso dio pie a que los posteriores desarrollos de esa disciplina se configuraran a partir de una mirada patologizante de la interioridad humana. El Movimiento Humanista empezó por subrayar que definir el mapa del psiquismo partiendo de la enfermedad distorsionaba la mirada hacia el otro; que, así como existía una Psicopatología, debía estudiarse la Psicología del Bienestar y del Desarrollo, e investigar a las personas que, en su propio despliegue, eran capaces de construir vidas valiosas, admirables, creativas, basadas en valores del Ser (como les llamó Abraham Maslow).

Así empezó a nacer otra Psicología: otra manera de concebirse a sí mismo y a los demás, otro encuadre para trabajar en la práctica clínica (más sensible y cercano), otra apreciación de los recursos con los que un individuo puede contar para expresar su singularidad y un bagaje de herramientas para apoyar esa expresión fundamental.
 

En los años ’60 suceden distintos hechos que modificarían para siempre a Occidente: desde la guerra de Vietnam a los movimientos pacifistas, la invasión china al Tibet con la diáspora de sus habitantes, el advenimiento de conocimientos desde Oriente (la Meditación, el Yoga, el Tai-Chi, otro paradigma de la medicina…) fueron preparando el terreno para que aconteciera esta necesidad radical: la de incorporar a la Psicología el aspecto espiritual del ser humano (minimizado por el paradigma clásico, y muchas veces visto, inclusive, como una patología).

Tan complejo sigue siendo este punto que hasta la palabra “espiritual” suena escurridiza y difícil de decir. Podemos referirnos a ella señalando la búsqueda de un Sentido Trascendente, que va más allá del intelecto y del ego, y sin el cual la vida se vuelve árida y asfixiante, o bien chata y sin vuelo.

Esta Psicología fue formalmente instaurada por Abraham Maslow y Anthony Sutich en 1969 con la publicación del Journal of Transpersonal Psychology, seguida de la fundación de la Association for Transpersonal Psychology en California (EEUU) en 1972. Posteriormente, destacados terapeutas e investigadores fueron desarrollando sus principales conceptos. Entre ellos cabría destacar a Ken Wilber, Stanislav Grof, Frances Vaughan, Roger Walsh, Charles Tart, John Welwood, y otros.

    Dice Frances Vaughan: “La Psicología Transpersonal nació de la visión compartida de un grupo de psicólogos que se dieron cuenta de que las teorías psicológicas predominantes de la época eran demasiado estrechas para hacer justicia a todo el espectro de la potencialidad humana. Las definiciones de la salud mental se han expandido gradualmente hasta incluir estados óptimos de conciencia.”

    Y también: “‘Transpersonal’ significa literalmente ‘más allá de lo personal’. Con el estudio del desarrollo humano más allá del ego, la Psicología Transpersonal afirma la posibilidad de totalidad y autotrascendencia. La trascendencia se explora y manifiesta a través de la experiencia personal. Una visión Transpersonal de las relaciones humanas reconoce que existimos impregnados en un tejido de relaciones mutuamente condicionadas entre sí y con el entorno natural. Por esta razón, cualquier intento de mejorar la condición humana debe tomar en cuenta los temas globales, sociales y del entorno.” (De su artículo publicado en “La Evolución de la Conciencia”, compilado de Editorial Kairós.)

    En la configuración de la Psicología Transpersonal se fueron fusionando conocimientos y técnicas que ya habían existido en Oriente desde 3000 o más años antes de que Freud naciera: el Budismo Zen y Tibetano, el Taoísmo, el Sufimo, la Vedanta, y también la sabiduría de pueblos originarios de América, generaron técnicas y conceptos referidos a cada aspecto del psiquismo humano: las emociones, su relación con el pasado o el futuro, el vínculo con su cuerpo, sus sueños, su interacción con los demás y con una concepción más grande de lo que la vida pueda significar… Ya Carl Jung (1884-1961) había señalado la importancia de estos antiguos conocimientos para completar la visión del ser humano de este tiempo, (visión sin la cual cualquier Psicología o cualquier terapia queda truncada en su núcleo más vital).
 
Los recientes aportes de las Neurociencias, en este trayecto, han sido decisivos para lograr una constatación biológica de cómo las antiguas técnicas de Oriente tienen un valor innegable. (Valga como muestra las reuniones que el Mind & Life Institute de Estados Unidos genera para que el Dalai Lama y científicos de distintas disciplinas intercambien conocimientos, publicando sus hallazgos en libros y videos, hoy en día accesibles a quienes quieran ampliar su mapa de la interioridad humana.)

Hoy en día, el enfoque Transpersonal se ha expandido por los cinco continentes, irradiándose a través de Asociaciones y Centros de Estudios en distintos países del mundo.

Diferenes Universidades de avanzada han incorporado este paradigma a la currícula de sus carreras, y se ha vuelto el marco de trabajo de profesionales y científicos de las más variadas áreas, a tal punto que los congresos y convenciones que reúnen a quienes adscriben a este paradigma, convocan a terapeutas, científicos, filósofos, educadores y hasta a líderes religiosos de los más variados sectores, en consonante búsqueda de lograr un enfoque integral del conocimiento humano.

PSICOLOGIA HUMANISTA

Se denomina psicología humanista a una corriente dentro de la psicología de la posmodernidad, que nació como parte de un movimiento cultural más general surgido en Estados Unidos en los años sesenta y que involucra planteamientos en ámbitos como la política, las artes y el movimiento social denominado «contracultura».

La psicología humanista es una escuela que pone de relieve la experiencia no verbal y los estados alterados de conciencia como medio de realizar el pleno potencial humano.

La psicología humanista se caracterizó por apoyarse en el punto de vista del filósofo Jean-Jacques Rousseau, quien califica a los individuos como nobles salvajes, desarrollados como seres humanos,productivos, alegres, buenos, bondadosos, a menos que la sociedad o experiencias desfavorables interfieran o corrompan el manifiesto de su naturaleza más elevada.

Surgió como reacción al reduccionismo del conductismo y al psicoanálisis ortodoxo freudiano, dos teorías con planteamientos opuestos en muchos sentidos, pero que predominaban en ese momento; hay que aclarar que ―contrario al conductismo (de pensamiento monista, materialista y determinista)― el psicoanálisis se fundamenta en la filosofía humanista y desde siempre ha pretendido que la persona sea responsable de sí misma y de su devenir, por tanto esta última ha dado muchos aportes al desarrollo de la psicología humanista que hoy se conoce y se posiciona como parte de la psicología de la posmodernidad.

Pretende la consideración global de la persona y la acentuación en sus aspectos existenciales (la libertad, el conocimiento, la responsabilidad, la historicidad), criticando a una psicología que, hasta entonces, se había inscrito exclusivamente como una ciencia natural, intentando reducir al ser humano a variables cuantificables (conductismo), o que, en el caso del psicoanálisis, se había centrado en los aspectos negativos y patológicos de las personas (la enfermedad humana).

Por esto, uno de los teóricos humanistas más importantes de la época, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow(1908-1970), quien había incursionado en el conductismo, denominó a este movimiento La Tercera Fuerza, para mostrar lo que se proponía con esta corriente: integrar las formas (aparentemente opuestas) en que se expresaba el quehacer psicológico de la época (conductismo y psicoanálisis).

HISTORIA DE LA TERAPIA GESTALT


La Terapia Gestalt nace, al igual que otras escuelas de psicoterapia, como reacción a valores ya establecidos, siendo el determinismo del psicoanálisis y el intervencionismo del conductismo a las que se enfrenta.

Su creador es Fritz Perls, médico psiquiatra de origen judío, junto a su mujer Laura Perls (Lore Posner de soltera), psicóloga. Aunque como veremos más adelante otras personas influyeron en la gestación de esta corriente de psicoterapia.

Fritz y Laura se ven obligados a huir de Alemania con la ascensión del nazismo en el año 1933, se instalan como psicoanalistas en Africa del Sur, donde residen hasta 1948, año en que ,aconsejados por Erich From y Clara Thomson deciden fijar su residencia en Estados Unidos.

En un primer momento la Terapia Gestalt no se llamaba así, ni pretendía ser una escuela de psicoterapia propia, pues cuando en 1942 Perls escribe “Yo, hambre y agresión” pretende aportar y enriquecer con su punto de vista el psicoanálisis. Es una obra enmarcada dentro del movimiento psicoanalítico y escrita por un psicoanalista (hay dos capítulos escritos por Laura), que llevaba, en su primera edición, como subtítulo: Una revisión de la teoría y del método de Freud . Quiere ser una revisión de la teoría freudiana de las resistencias, y allí donde Freud concede importancia fundamental a las resistencias anales, Perls traslada la génesis de los conflictos neuróticos a las llamadas resistencias orales, tomando especial importancia el fenómeno de la Introyección.

Frente a la técnica de la asociación libre del psicoanálisis Perls opondrá la técnica de la concentración, donde intuimos la influencia del trabajo con el cuerpo de Wilhelm Reich.

Otras influencias que aparecen en esta obra son las del filósofo alemán Salomón Friedlander (a quien conoce allá por los años 20) con su idea del pensamiento diferencial y su concepto de Indiferencia creativa, según el cual el comportamiento humano es un proceso de equilibrio entre dos polos opuestos, siendo definida la salud del organismo y su potencial creador como la capacidad de éste de alcanzar el “punto cero”

El concepto de Holismo, de Jan Smuts, primer ministro Sudafricano, por el que la división cuerpo-mente pasa a ser vista como unidad psicosomática. Y el concepto de autorregulación organísmica de Kurt Goldstein, que viene a decir que todo organismo tiende a realizar sus posibilidades al máximo, según sus necesidades, con el fin de atender a la necesidad más urgente, según una jerarquía que llamaremos dominancia.

Otras influencias en la vida de Fritz Perls son Max Reinhard, director de teatro y el movimiento de la Bauhaus. Los psicoanálisis que realiza en Berlín, Francfort y Viena con Karen Horney, Clara Happel y Wilhelm Reich. Las supervisiones con Helen Deutsch, Otto Fenichel y Paul Federn. Los trabajos con K. Goldstein donde conoce a la que será su mujer Lore Posner.

A nivel de corrientes de pensamiento que están en el fondo de la emergencia de la Terapia Gestalt, tenemos: el Psicoanálisis (en particular el de disidentes como Otto Rank, Horney, Reich y Fromm); la Psicología de la Gestalt con sus leyes sobre la percepción y los trabajos de K. Lewin sobre la teoría del campo; la fenomenología de Bisnwanger y el existencialismo de Paul Tillich y Martín Buber que fueron profesores de Laura Perls; y el pragmatismo americano de W. James y J. Dewey.

Pero vayamos al momento en el que la Terapia Gestalt se da a conocer al mundo como tal. Estamos en el año 1951 en Nueva York, el matrimonio Perls se ha rodeado de un grupo de intelectuales entre los que están Paul Goodman, Isadore From, Paul Weisz, Elliott Shapiro y Sylvester Eastman. En un ambiente que recrea el Berlín de los años de juventud de Fritz, incluso contacta con el Living Theather. El anarquismo y la rebeldía de Perls se une al anarquismo y la crítica social de Paul Goodman ( autor de teatro, novelista, poeta y ensayista…y gran conocedor de la obra de Freud y Otto Rank).

Parece ser que como resultado de estas reuniones con estos intelectuales, un manuscrito que Fritz trae desde Africa va tomando cuerpo y nombre. Parece ser también que el encargado de dar forma escrita a las ideas de Perls será Paul Goodman, que domina el arte de escribir.

Así pues, en 1951 se publica Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana, bajo la triple autoría de Fritz Perls, Ralf Hefferline y Paul Goodman. En esta obra se sientan las bases teóricas de la que se llamará, de ahora en adelante, Terapia Gestalt (aunque Laura propusiera que se llamara psicoanálisis existencial). Principios que Fritz no abandonará del todo, en contra de lo que algunos creen, como lo demuestra su último libro “The Gestalt Approach” (El enfoque gestáltico) de 1973.

La principal revolución de la terapia gestalt es la de pasar de un modelo de pensamiento individualista a un modelo de campo, en donde el concepto de holismo ya no sólo se refiere a la unidad cuerpo-mente, sino que incluye al entorno. Desde este momento el objeto de la psicología y de la psicoterapia ya no es una psique, no es un sujeto, el objeto de la psicoterapia es “la experiencia” de la persona y ésta se da en un campo, que está constituido por un organismo y su entorno.

Ya que el individuo no puede existir si no es en un campo. “El ambiente no crea al individuo, como tampoco el individuo crea al ambiente”. El ambiente (o entorno) y el organismo están en una relación de reciprocidad. Ninguno es víctima del otro. Su relación es de hecho una relación de opuestos dialécticos” (Perls 1973; 1951) “El estudio del modo como el ser humano funciona en su ambiente es el estudio de aquello que ocurre en la frontera (límite en algunas traducciones), de contacto entre el individuo y su ambiente”, que es donde ocurren los eventos psicológicos (Perls 1973)

Con este planteamiento la Terapia Gestalt adopta una posición sumamente novedosa, rompe con la causalidad lineal, con la noción de interno versus externo o real y contempla al sujeto como animal-social. Sitúa sus conflictos neuróticos o psicóticos en un contexto o situación. Los problemas psicológicos de las personas, pasan de ser internos a ser “problemas de contacto” (se aborda la dimensión relacional de todo síntoma) con el entorno y eso no puede ocurrir más que “aquí y ahora”.

Todo contacto organismo entorno es un ajuste creador. Esto quiere decir que, en mi encuentro con el entorno soy transformado por él (dimensión del ajuste), al mismo tiempo que soy transformador del entorno (dimensión creadora), por lo que la idea de actividad y pasividad también cambia. Para sobrevivir emocionalmente, como ocurre con las necesidades fisiológicas necesitamos del entorno para crecer y desarrollarnos. Asimilando e incorporando la novedad y rechazando lo viejo. Son las gestalts fijas y repetidas, es decir los ajustes conservadores los que crean sufrimiento (ya que provocan patrones de repetición que mantienen el status quo e inmovilizan el crecimiento), y no tanto las gestalts inacabadas que permanecen como tales hasta que se dan las condiciones para ser cerradas.

“El proceso de ajuste creativo a un nuevo material o a nuevas circunstancias incluye siempre una fase de agresión y de destrucción ya que es mediante el acercamiento, la apropiación de y la alteración de las estructuras antiguas como lo desigual se convierte en igual” (Perls 1951).

Cuando el contacto es bueno (no hay represión en el campo) y una figura clara y fuerte ha podido destacar del fondo, no existe ningún problema en lo que respecta a las relaciones entre “mente” y “cuerpo”, o entre “Self” y “mundo exterior”. Pues estos elementos, artificialmente separados por abstracciones de siglos, funcionan integradamente y en completa colaboración.

El aquí y ahora no es un eslogan, ni una técnica, es la única realidad con la que podemos trabajar si nos mantenemos en una posición fenomenológica y de campo. Es un útil para el terapeuta, no un introyecto para el paciente.

Otto Rank ya mencionaba la importancia de la relación terapéutica como situación real cuando decía “la relación terapéutica representa una auténtica experiencia vivida según la cual el paciente reacciona en cada caso según su modelo personal”. Por tanto es misión del terapeuta estar atento, y posibilitar el despliegue de la experiencia de la persona, para que trabajando “desde”, “en” la relación terapéutica, paciente y terapeuta co-creen una nueva situación, desde la comprensión de las dificultades y resistencias, más que desde la censura y la represión de los modos de hacer de una persona que nos muestra su manera de estar en el mundo, y que ha sido el resultado del mejor ajuste que ha podido hacer ante una situación, en un momento dado.

 

 

 

LUZ A TODAS LAS MUJERES DE LA TIERRA

Para todas las mujeres maduras y sagaces que están aprendiendo cuando es el momento justo para decir su verdad y no callar, o callar cuando el silencio es más fuerte que las palabras.
 
Para todas las mujeres que están llegando a la madurez, que están aprendiendo a
ser gentiles cuando sería más fácil ser crueles ... que saben poder herir cuando la situación lo reclama, con un corte neto y preciso ... que se están ejercitando a decir toda la verdad con toda piedad.
 
 Para todas aquellas que están aprendiendo a sacudir los huesos, remover las aguas, y la cama, pero también a aplacar la tempestad ... para aquellas que custodian el aceite de las lámparas, que mantienen la calma en la vida cotidiana ... para aquellas que perpetúan los rituales, que recuerdan como encender el fuego con un simple hilo y un sílice ... para aquellas que recitan las antiguas plegarias, que recuerdan los símbolos, las formas, las palabras, las melodías, las danzas, y aquello que los ritos, en otro tiempo, buscaban aplacar .... para aquellas que bendicen con frecuencia y con gusto a los demás ... para aquellas mujeres maduras que no tienen miedo, o que si lo tienen, deciden de todos modos de accionar con determinación ...
 
Por ellas...
que tengan una larga vida,
en fuerza y en salud
desplegando todas las velas de su inmenso espíritu.
Extraído del libro: La danza delle grandi madri

miércoles, 13 de abril de 2016

LIFE COACH


Del inglés coach (entrenador), el coaching toma del mundo del deporte la idea de trabajar hacia un objetivo, conseguir desarrollar al máximo nuestras potencialidades y alcanzar el éxito a través del esfuerzo dirigido.

¿A quién puede interesar el coaching?


El coaching no es un tipo de terapia diseñada para tratar problemas psíquicos. 


Las personas que acuden a un coach son individuos sanos que tienen sueños, quieren cambiar algunos aspectos de sus vidas pero no saben por dónde empezar, cómo compatibilizar sus metas con su vida presente y hacerlo de modo que el esfuerzo suponga un coste asumible.

Cuando trabajas con un coach consigues:

 

·       Tener más claro lo que necesitas de verdad, cuáles son tus valores y objetivos auténticos.

 

·       Descubrir qué quieres hacer para alcanzar tus metas y cuándo y cómo vas a empezar.

 

·       Priorizar con más eficacia.

 

·       Desarrollar y seguir un plan de acción simple pero poderoso.

 

·       Sabes hacia dónde vas y cuánto queda para llegar.

 

·       El apoyo y la objetividad que supone la guía de un profesional independiente.

 

Tomar consciencia de los obstáculos, los retos y las creencias que te frenan.Disponer de un espacio donde pensar, hablar y reflexionar sobre lo que es más importante para ti.

 

Aprender a ser tu propio coach.

¿De qué temas podría hablar con un coach?
Desde asuntos personales relacionados con la vida familiar o las relaciones hasta intereses profesionales como emprender un negocio, reducir el coste de estrés que supone tu trabajo o cambiar de empleo y hacer realidad una vocación frustrada.
El Coaching es especialmente beneficioso para cualquier persona que se encuentra en un período de cambio o transición ayudándole a superar el estrés de la adaptación, tener claros sus objetivos, pensar a lo grande y empezar a creer que una vida más satisfactoria es posible.

 

 

 

QUE OS GUSTA LEER?

Me encantaría saber, que os gusta leer en mi blog?

Os agradecería un comentario para saber que temas os interesan más y así poder enfocarme en ello. Este blog se lee en diferentes países y me gustaría saber, que es lo que más os atrae? que tipo de temas os interesa más? Que os gusta leer? Que os atrae de mi blog?

I will appreciate your comments.
Apreciaria vuestros comentarios

Gracias

THERAPEUTIC WRITING


Have you ever wondered why blogs are so popular? After writing about a problem, or express feelings, it seems less overwhelming and often, the solution to those problems become more obvious. It seems that writing about it is the answer. Even certain psychological therapies use writing as a tool to gather relevant information about the patient’s thoughts, feelings and behaviors in order to solve specific problems.

Humans have always needed to express their internal turmoil, problems and dilemmas in order to deal with them. Common to all streams of psychology is the need to avoid burying one’s problems, or deny their existence as a coping mechanism or as a way to solve them. When we do not address what bothers, worries or hurts us, when we do not speak about our problems, we cannot solve them. Problems which are repressed inside will eventually find their way out and impact our life and affect our well-being. It is like energy that becomes trapped inside us, and starts generating tension and altering the normal functioning of our body.

Some theories declare that not talking is a way of inhibition and that this causes stress that increases the risk of developing illnesses or other disturbances. So it is very important to deal with, address and confront our problems if we want to overcome and solve them.
Writing can channel that closed energy, disperse the tension and henceforth reduce the stress.

Writing about our emotional experiences can be a powerful tool that can help us process our problems and feel better. Writing about emotional experiences seems to make us feel better physically and mentally. Studies have shown that writing can have a positive impact on general health measures ( such as less visits to the doctors, less somatic complaints and it can even have a positive influence on our immune system.) Writing about our emotional experiences can also have a positive impact on our behavior: students get better grades, unemployed people find new jobs faster and absenteeism at work is reduced.
But how is it that putting on paper something we already think can actually make us feel better and help us to process it?

When one starts writing, one goes from being a passive observer to an active participant. 
The act of writing acknowledges the existence of a problem, issue or worry and our willingness to look at it and examine it. In a way, it demonstrates that we are open to discuss it with someone (whether it is with other people or with ourselves.) This is a way to confront it rather than ignoring it or avoiding it. It becomes a mechanism for psychological insight. And once it is outside, we can look at it and see it for what it really is: nothing more and nothing less.

We gain distance from it and we then can approach it positively in many other different ways. 
This is something that one does for oneself. Here the talker and the listener are the same person, there is no need to please anybody nor is there any fear of being judged by anyone. It is just the writer confronting his own thoughts and feelings. By writing, we are transforming thoughts that exist in our mind into words; we are translating experiences into language and by doing so, we can look at them in a different way and treat them differently.

Our perspective about them changes. When we write about our emotions, we construct stories that explain why we feel the way we do. It gives meaning to confused emotions and ideas. It helps to gain insight into our emotional experiences and to find meaning in them. We discover things about ourselves and we relate to them differently. Writing becomes therapeutic.
Writing gives the person control over his thoughts and emotions. It is the person who decides what to write and how to express it. This process gives the writer a different perspective.

Rather than being inside the experience and overwhelmed by it, one becomes more of an observer, someone who is more detached, and can process the experiences better.
One learns to relate differently to the experiences. The problems pass from being inside you, to something that is outside, something that you can look at and transform. This minimizes the power and intensity they have over us. 
Eventually, the person assimilates these experiences, understands them better and is more capable of processing them and moving on with his life.


Many times we feel ashamed or we are very judgmental about our own thoughts and emotions, and we prefer to keep them inside, hidden from the world. When we write about them, there is no judgment, and there is no audience but ourselves. There is no need to write well, there are no rules on how things should be written and therefore it becomes easier to write. We write in our own style, with our own words. We can be creative and combine words with drawings, prose or poetry. There is no need to please anyone nor is there any fear of upsetting others. It is safe. 
Writing is universal and everyone can benefit from it regardless of age, sex, culture, language or education.
Since anybody can write in his own private and particular way, it is a tool that allows many different possibilities. Nevertheless, there are a few guidelines that seem to help when we are dealing with strong emotional issues.

There is no need to worry about grammar, sentence structure or spelling when we write. What is important here is the process of writing rather than what gets produced. It is the act of writing that matters although, we can always decide at a later stage to edit this writing if we want to share it with other people. It is good to set some boundaries or limits to our writing.
These limits can be physical; we can use paper or a computer; we might decide on a place where we can write safely and without getting disturbed and a time of the day and a length of time that will allow for our inner thoughts and emotions to emerge without becoming overwhelming for us. 
The more frequently you write, the better but if you only do it occasionally it also helps.


There should be no censoring or criticism about what gets written but it is important to take one step at a time and maybe not start with your deepest and most troublesome thoughts at first. Writing is a skill that needs to be developed and practiced if we want to learn to use it well and effectively. 
Writing can adopt many forms such as lists of things that trouble us, letters that we write to people (whether we actually send them or not), a dialogue with ourselves, or a description of our inner feelings and thoughts. All forms are valid as long as we allow for these inner experiences to emerge and become visible and observable by us.

Therapeutic writing can be used by people on their own, or as part of psychological individual or group therapy. 

It is a powerful tool that helps us connect with our deepest thoughts and feelings. It adopts many forms and has many different uses and if we learn to use it well, it can transform our lives and liberate us from our own internal troubles.